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Webinars Serie internacional de Cardio-Oncología 2026 – Septiembre

Cardio-Oncología 2026: El Futuro es Multidisciplinario
Te invitamos a la Serie Internacional de Webinars, donde abordaremos el paso crucial: Del riesgo cardiovascular a la toma de decisiones.

Webinar 1: 10 de Septiembre
Horarios:
19:00 – 20:15 (Ecuador, Colombia)
21:00 – 22:15 (Argentina, Chile)

Temas estelares:
Cardiotoxicidad precoz en el paciente oncológico: ¿Podemos prevenirla antes de que aparezca? Dra. Ma. Alejandra Fradergrada.

Biomarcadores: Troponina y péptidos natriuréticos. ¿Cuándo pedirlos y cómo interpretarlos? Dra. Pamela Picón.

  • Moderadora principal: Dra. Francisca Alarcón
  • Moderadora científica: Dra. Silvia Makhoul

El acceso es gratuito, con cupos limitados.
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¡Te esperamos en esta importante serie internacional de actualización en Cardio-Oncología 2026!

¿El cáncer puede dañar el corazón?

¿El cáncer puede dañar el corazón?

Cuando hablamos de cáncer, pensamos principalmente en el órgano donde se desarrolla el tumor. Sin embargo, existe una relación cada vez más importante entre cáncer y salud cardiovascular.

Algunos tipos de cáncer pueden afectar directa o indirectamente al corazón y los vasos sanguíneos. Además, determinados tratamientos oncológicos pueden producir efectos cardiovasculares que requieren vigilancia durante y después del tratamiento.

Esta área de la medicina se conoce como cardio-oncología, una disciplina que busca prevenir, detectar y tratar las complicaciones cardiovasculares relacionadas con el cáncer y sus terapias.

¿Cómo puede el cáncer afectar al corazón?

El cáncer puede relacionarse con problemas cardiovasculares de diferentes maneras. No significa que todas las personas con cáncer vayan a desarrollar una enfermedad cardíaca, pero sí que determinados pacientes pueden tener un mayor riesgo.

Entre las posibles situaciones se encuentran:

  • Alteraciones del músculo cardíaco.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Trastornos del ritmo cardíaco.
  • Hipertensión arterial.
  • Formación de coágulos sanguíneos.
  • Enfermedad coronaria.
  • Inflamación del corazón o del pericardio.
  • Derrame pericárdico, es decir, acumulación de líquido alrededor del corazón.

Por eso, la evaluación cardiovascular puede ser importante antes, durante y después del tratamiento oncológico.

¿Los tratamientos contra el cáncer pueden afectar al corazón?

Sí. Algunos tratamientos utilizados para combatir el cáncer pueden tener efectos sobre el sistema cardiovascular.

Entre ellos se encuentran determinadas:

  • Quimioterapias.
  • Terapias dirigidas.
  • Inmunoterapias.
  • Radioterapia, especialmente cuando involucra estructuras cercanas al corazón.
  • Terapias hormonales utilizadas en determinados tipos de cáncer.

El riesgo depende del medicamento o combinación utilizada, la dosis, la duración del tratamiento, el tipo de cáncer y las características cardiovasculares de cada paciente.

Por eso, no debe interpretarse que un tratamiento contra el cáncer necesariamente dañará el corazón. La mayoría de las decisiones terapéuticas se toman valorando cuidadosamente los beneficios y posibles riesgos.

¿Qué significa cardiotoxicidad?

La palabra cardiotoxicidad se utiliza para describir el daño o alteración cardiovascular relacionado con determinados tratamientos contra el cáncer.

Puede manifestarse de diferentes formas. Una de las más conocidas es la disminución de la capacidad del corazón para bombear sangre adecuadamente.

Pero la cardiotoxicidad también puede relacionarse con:

  • Alteraciones del ritmo cardíaco.
  • Cambios en la presión arterial.
  • Problemas coronarios.
  • Inflamación cardíaca.
  • Alteraciones vasculares.
  • Formación de trombos.

Detectar estos cambios de manera temprana permite actuar antes de que se produzca un daño cardiovascular importante.

¿Quién tiene mayor riesgo?

El riesgo no es igual para todos los pacientes.

Puede aumentar cuando existen antecedentes de:

  • Hipertensión arterial.
  • Diabetes.
  • Colesterol elevado.
  • Obesidad.
  • Tabaquismo.
  • Enfermedad coronaria.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Arritmias.
  • Enfermedad vascular.

También pueden influir la edad, tratamientos oncológicos previos, dosis acumuladas de determinados medicamentos y la combinación de diferentes terapias.

Por esta razón, el riesgo cardiovascular debe evaluarse de manera individual.

¿Es necesario revisar el corazón antes de comenzar un tratamiento contra el cáncer?

En determinados pacientes, sí.

Una evaluación cardiovascular previa puede ayudar a identificar factores de riesgo o enfermedades cardíacas que no habían sido diagnosticadas y establecer una referencia para comparar la función cardiovascular durante el tratamiento.

Dependiendo del caso, el especialista puede solicitar:

  • Electrocardiograma.
  • Ecocardiograma.
  • Análisis de laboratorio.
  • Medición de presión arterial.
  • Evaluación de factores de riesgo cardiovascular.
  • Estudios adicionales cuando están indicados.

La estrategia depende del tipo de cáncer, el tratamiento planificado y el riesgo cardiovascular individual.

¿Qué síntomas deben alertar durante el tratamiento?

Una persona que está recibiendo tratamiento contra el cáncer debe comunicar a su equipo médico cualquier síntoma cardiovascular nuevo o que esté empeorando.

Especialmente si presenta:

  • Falta de aire que antes no tenía.
  • Dificultad para respirar al acostarse.
  • Hinchazón de piernas o tobillos.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Palpitaciones persistentes.
  • Mareos intensos.
  • Desmayos.
  • Cansancio marcado o inusual.
  • Aumento rápido de peso asociado a retención de líquidos.

Estos síntomas no siempre significan que exista un problema cardíaco, pero requieren valoración médica para determinar su causa.

¿El daño cardíaco siempre aparece durante el tratamiento?

No necesariamente.

Algunas complicaciones cardiovasculares pueden aparecer durante el tratamiento, mientras que otras pueden manifestarse meses o incluso años después.

Por eso, el seguimiento no debería terminar automáticamente cuando finaliza el tratamiento oncológico.

La vigilancia cardiovascular de los supervivientes de cáncer es cada vez más importante, especialmente en quienes recibieron terapias con potencial de afectar al corazón.

¿Qué papel tiene la cardio-oncología?

La cardio-oncología busca unir dos necesidades fundamentales: tratar eficazmente el cáncer y proteger la salud cardiovascular.

El objetivo no es suspender o evitar un tratamiento oncológico necesario por temor a sus posibles efectos cardiovasculares.

El objetivo es identificar el riesgo, prevenir complicaciones, detectarlas temprano y tratarlas oportunamente, permitiendo que el paciente pueda recibir el tratamiento contra el cáncer de la manera más segura posible.

La atención puede involucrar al oncólogo, cardiólogo y otros profesionales de la salud, trabajando de forma coordinada.

Cuidar el corazón también forma parte del tratamiento integral del cáncer

La lucha contra el cáncer no termina en eliminar o controlar las células tumorales. También es importante preservar la calidad de vida y la salud de otros órganos.

Mantener una presión arterial adecuada, controlar la diabetes y el colesterol, evitar el tabaco, mantener actividad física según las condiciones del paciente y seguir los controles médicos puede contribuir a reducir el riesgo cardiovascular.

Una idea clave

Tener cáncer no significa necesariamente tener una enfermedad cardíaca.

Pero algunos cánceres y tratamientos oncológicos pueden aumentar el riesgo cardiovascular. Por eso, reconocer este vínculo permite actuar de manera preventiva.

La cardio-oncología representa precisamente ese puente entre ambas especialidades: tratar el cáncer sin dejar de cuidar el corazón.

Si estás recibiendo tratamiento contra el cáncer y notas síntomas cardiovasculares nuevos, comunícalos a tu equipo médico. No los atribuyas automáticamente al cáncer o al tratamiento.

Cáncer y corazón: cardiotoxicidad de los tratamientos oncológicos

Cáncer y corazón: cardiotoxicidad de los tratamientos oncológicos

Cáncer y corazón: cardiotoxicidad de los tratamientos oncológicos

Gracias a los avances en oncología, cada vez más personas logran superar el cáncer. Sin embargo, algunos tratamientos oncológicos, como la quimioterapia, la radioterapia y las terapias dirigidas, pueden tener efectos secundarios en el corazón. A este fenómeno se lo conoce como cardiotoxicidad.

¿Qué es la cardiotoxicidad?

La cardiotoxicidad es el daño que ciertos medicamentos o terapias contra el cáncer pueden causar al sistema cardiovascular. Sus efectos pueden ser temporales o permanentes, y varían desde cambios leves en la función del corazón hasta insuficiencia cardíaca.

Tratamientos oncológicos asociados a cardiotoxicidad

  • Antraciclinas (ej. doxorrubicina): Pueden causar insuficiencia cardíaca al dañar las fibras del músculo cardíaco.
  • Trastuzumab y terapias biológicas: Asociadas a disminución de la función del ventrículo izquierdo.
  • Radioterapia torácica: Puede dañar arterias coronarias, válvulas y pericardio.
  • Inhibidores de tirosina quinasa: Relacionados con hipertensión y arritmias.

Signos de alarma cardiovascular

Durante o después del tratamiento contra el cáncer, presta atención a estos síntomas:

  1. Fatiga extrema o falta de aire.
  2. Palpitaciones o ritmo irregular del corazón.
  3. Hinchazón en piernas o tobillos.
  4. Dolor en el pecho o mareos frecuentes.

Prevención y cuidados

La detección temprana y el trabajo conjunto entre oncólogos y cardiólogos es clave. La cardio-oncología es la especialidad encargada de vigilar y proteger la salud cardiovascular en pacientes con cáncer.

  • Controla factores de riesgo como hipertensión, diabetes y colesterol.
  • Sigue un plan de monitoreo con ecocardiogramas y exámenes de sangre.
  • Adopta hábitos saludables: alimentación balanceada, actividad física y evitar el tabaco.

Conclusión: Hoy en día, vencer al cáncer no debe significar perder la salud del corazón. Con prevención, monitoreo y tratamiento adecuado, es posible reducir los riesgos de cardiotoxicidad y cuidar tu calidad de vida.

Fuente: Sociedad Ecuatoriana de Cardiología

¿Qué es la cardiooncología?

¿Qué es la cardiooncología?

¿Qué es la cardiooncología?

En los últimos años, los avances en el tratamiento del cáncer han salvado muchas vidas. Sin embargo, algunos medicamentos y terapias oncológicas pueden afectar el corazón. Aquí es donde entra la cardiooncología, una subespecialidad médica que ha cobrado gran relevancia.

¿En qué consiste la cardiooncología?

La cardiooncología se dedica a prevenir, diagnosticar y tratar problemas cardíacos en personas con cáncer. Su objetivo es que los pacientes puedan recibir su tratamiento oncológico de manera segura, sin comprometer la salud del corazón.

¿Por qué es importante?

Algunos tratamientos contra el cáncer, como la quimioterapia (por ejemplo, con antraciclinas) o la terapia dirigida (como trastuzumab), pueden causar lo que se conoce como cardiotoxicidad. Es decir, pueden dañar el músculo cardíaco, alterar el ritmo del corazón o afectar la presión arterial.

La cardiooncología permite detectar estos riesgos a tiempo, adaptar los tratamientos y brindar seguimiento especializado para reducir las complicaciones a corto y largo plazo.

¿Qué hace un cardiooncólogo?

  • Evalúa el riesgo cardiovascular antes de iniciar el tratamiento oncológico.
  • Monitorea la función cardíaca durante la quimioterapia o radioterapia.
  • Tratamiento de complicaciones como insuficiencia cardíaca, arritmias o hipertensión inducidas por la terapia.
  • Brinda seguimiento a largo plazo para los sobrevivientes de cáncer.

¿Quién debería acudir a cardiooncología?

Es recomendable que acudan:

  • Pacientes con antecedentes cardíacos que van a iniciar tratamiento oncológico.
  • Personas que han recibido tratamientos que afectan el corazón.
  • Sobrevivientes de cáncer con síntomas cardiovasculares.

La cardiooncología es una disciplina esencial en el cuidado integral del paciente oncológico. Hoy en día, curar el cáncer no debe significar poner en riesgo el corazón. Gracias a esta especialidad, es posible tratar el cáncer y proteger la salud cardiovascular al mismo tiempo.

Un tratamiento exitoso es aquel que cuida la vida… y también la calidad de vida.