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¿Tu corazón está más viejo que tú?

¿Tu corazón está más viejo que tú?

La edad que aparece en tu documento de identidad no siempre refleja el verdadero estado de tu corazón. De hecho, muchas personas tienen un corazón que ha envejecido más rápido debido a factores de riesgo que, en muchos casos, pueden prevenirse o controlarse.

¿Qué significa la edad del corazón?

La edad del corazón es una estimación del estado de salud del sistema cardiovascular basada en factores como la presión arterial, el colesterol, la presencia de diabetes, el hábito de fumar, el peso corporal y el estilo de vida. Cuando estos factores no están controlados, el riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares aumenta considerablemente.

¿Qué puede acelerar el envejecimiento del corazón?

  • Hipertensión arterial.
  • Colesterol elevado.
  • Diabetes.
  • Tabaquismo.
  • Obesidad o sobrepeso.
  • Sedentarismo.
  • Estrés crónico.
  • Alimentación poco saludable.

La combinación de varios de estos factores hace que las arterias pierdan elasticidad, favorece la acumulación de placas de grasa y aumenta el riesgo de infarto, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.

¿Existen síntomas?

En la mayoría de los casos, no. Ese es precisamente el mayor peligro. El corazón puede estar deteriorándose durante años sin provocar molestias evidentes, hasta que aparece una complicación grave.

¿Cómo mantener un corazón joven?

  • Realizar al menos 150 minutos de actividad física por semana.
  • Consumir frutas, verduras, cereales integrales y proteínas saludables.
  • Reducir el consumo de sal, azúcares y grasas saturadas.
  • Mantener un peso saludable.
  • No fumar ni vapear.
  • Dormir entre 7 y 8 horas cada noche.
  • Controlar el estrés.
  • Realizar chequeos cardiológicos periódicos.

La prevención marca la diferencia

Las enfermedades cardiovasculares continúan siendo una de las principales causas de muerte en el mundo. Sin embargo, la mayoría de los factores de riesgo pueden identificarse y tratarse oportunamente.

Conocer la verdadera edad de tu corazón es un primer paso para tomar decisiones que protejan tu salud y mejoren tu calidad de vida.

Recuerda: nunca es demasiado temprano ni demasiado tarde para empezar a cuidar tu corazón.

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La Sociedad Ecuatoriana de Cardiología te invita a participar en el Webinar “Corazón de Mujer: Riesgo Cardiovascular más allá de lo tradicional”, un espacio académico donde especialistas internacionales compartirán conocimientos, experiencias y nuevas perspectivas sobre la salud cardiovascular femenina.

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Salud mental y corazón

Salud mental y corazón: el impacto de la ansiedad y la depresión en el sistema cardiovascular

Salud mental y corazón: el impacto de la ansiedad y la depresión en el sistema cardiovascular

La mente y el corazón están más conectados de lo que imaginamos. Diversos estudios han demostrado que la ansiedad y la depresión no solo afectan el bienestar emocional, sino también la salud cardiovascular. El estrés crónico, las preocupaciones constantes y los trastornos del ánimo pueden convertirse en factores de riesgo para enfermedades del corazón.

¿Cómo afectan la ansiedad y la depresión al corazón?

  • Estrés crónico: Eleva las hormonas del estrés (cortisol y adrenalina), lo que incrementa la presión arterial y la frecuencia cardíaca.
  • Inflamación: Los estados emocionales negativos se asocian con mayor inflamación en el organismo, afectando los vasos sanguíneos.
  • Estilo de vida poco saludable: La depresión puede llevar a inactividad física, mala alimentación o consumo de alcohol y tabaco.
  • Mayor riesgo de infarto: Las personas con ansiedad o depresión tienen hasta un 40% más de probabilidades de sufrir un evento cardiovascular.

Signos de alerta

Algunas señales que no deben pasarse por alto:

  1. Palpitaciones frecuentes o taquicardia.
  2. Dolor o presión en el pecho durante episodios de ansiedad.
  3. Cansancio persistente sin causa aparente.
  4. Pérdida de interés en actividades cotidianas.

Cuidando la mente y el corazón

  • Practica técnicas de relajación: meditación, yoga o respiración profunda.
  • Mantén una rutina de actividad física regular.
  • Duerme entre 7 y 8 horas diarias para permitir la recuperación mental y cardiovascular.
  • Busca apoyo psicológico o psiquiátrico cuando los síntomas interfieran en tu vida diaria.
  • Comparte tus emociones con familiares y amigos, mantener redes de apoyo protege tu salud.

Cuidar tu salud emocional también es cuidar tu corazón. La ansiedad y la depresión deben atenderse a tiempo para prevenir complicaciones cardiovasculares y mejorar la calidad de vida.

Fuente: Sociedad Ecuatoriana de Cardiología

Colesterol bajo y riesgo cardiovascular

Colesterol bajo y riesgo cardiovascular

Colesterol bajo ≠ libre de riesgo cardiovascular

Muchas personas piensan que tener niveles bajos de colesterol es sinónimo de tener un corazón sano. Sin embargo, esta es una verdad a medias. Aunque el colesterol es un factor importante, no es el único que determina el riesgo cardiovascular.

¿Por qué se cree esto?

Durante años, se ha hecho énfasis en el colesterol como principal enemigo del corazón, especialmente el LDL o “colesterol malo”. Pero reducirlo o tenerlo bajo no garantiza estar libre de enfermedades cardíacas si existen otros factores presentes.

Otros factores de riesgo importantes

Incluso con colesterol bajo, una persona puede tener un alto riesgo cardiovascular si presenta:

  • Presión arterial elevada (hipertensión)
  • Diabetes o prediabetes
  • Tabaquismo
  • Obesidad o sobrepeso
  • Estilo de vida sedentario
  • Estrés crónico
  • Antecedentes familiares de enfermedad cardíaca

Lo que dice la evidencia

Estudios han demostrado que personas con colesterol dentro del rango normal han sufrido infartos o accidentes cerebrovasculares debido a otros factores no controlados. Esto resalta la necesidad de una evaluación integral del riesgo cardiovascular.

¿Qué hacer entonces?

No basta con enfocarse únicamente en el colesterol. Es importante:

  • Controlar la presión arterial
  • Revisar la glucosa periódicamente
  • Mantener un peso saludable
  • Hacer actividad física regular
  • Evitar el tabaquismo y el consumo excesivo de alcohol
  • Realizarse un chequeo cardiovascular completo con un especialista

El colesterol bajo ayuda, pero no es suficiente. La salud cardiovascular es el resultado de múltiples factores que deben ser evaluados y controlados de forma integral.

Recuerda: cuidar tu corazón no es solo ver un número en el laboratorio, sino adoptar un estilo de vida completo y saludable.

Obesidad como factor de riesgo cardiovascular

Obesidad como factor de riesgo cardiovascular

La obesidad, especialmente la acumulación de grasa en el abdomen, es muy común, sobre todo en los hombres. Con la edad, la probabilidad de tener obesidad aumenta, aunque en personas con mayor nivel socioeconómico se observa menos frecuencia.

¿Cómo reducir el riesgo? Mantenerse activo, evitar el sedentarismo excesivo y seguir una alimentación equilibrada como la dieta mediterránea pueden hacer la diferencia.

En Ecuador, la obesidad infantil y juvenil es un problema creciente. Hoy, 1 de cada 8 jóvenes en el país tiene obesidad, pero la situación varía según la región: mientras en Napo la tasa es del 6.9%, en Galápagos alcanza el 19.9%. Además, los niños entre 5 y 11 años tienen más obesidad que los adolescentes de 12 a 17 años.

La ciencia sigue avanzando, y ahora contamos con nuevos tratamientos para el control del peso. La semaglutida, un medicamento originalmente usado para la diabetes, ha demostrado ayudar a bajar de peso y mejorar el metabolismo. Estudios recientes han confirmado su efectividad incluso en personas sin diabetes, y ahora existe una versión en pastillas para mayor comodidad.

¿Por qué esto es importante? Porque controlar el peso no es solo un tema estético, sino de salud cardiovascular. Reducir la obesidad significa menos riesgo de presión alta, diabetes y problemas del corazón. ¡Cuidemos nuestro cuerpo hoy para un corazón más fuerte mañana!