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Cáncer y riesgo de infarto

Cáncer y riesgo de infarto

Cáncer y riesgo de infarto: ¿qué relación existe?

Cuando hablamos de cáncer, solemos pensar en el tumor y en los tratamientos necesarios para combatirlo. Sin embargo, existe otro aspecto importante que no debemos pasar por alto: la salud cardiovascular.

Las personas con cáncer pueden presentar un mayor riesgo de desarrollar determinados problemas cardiovasculares, incluido el infarto de miocardio. Esta relación puede estar vinculada con la propia enfermedad, algunos tratamientos oncológicos y factores de riesgo que afectan tanto al corazón como al desarrollo del cáncer.

Comprender esta conexión permite reconocer las señales de alerta y adoptar medidas para proteger el corazón durante y después del tratamiento oncológico.

¿Por qué el cáncer puede aumentar el riesgo de infarto?

El infarto de miocardio ocurre cuando se interrumpe de forma importante el flujo de sangre hacia una parte del músculo cardíaco, generalmente debido a la obstrucción de una arteria coronaria por un coágulo.

En las personas con cáncer pueden existir diferentes mecanismos que aumentan el riesgo de complicaciones cardiovasculares.

1. Mayor tendencia a formar coágulos

Algunos tipos de cáncer pueden activar los mecanismos de coagulación de la sangre. Esto aumenta el riesgo de desarrollar trombos, que pueden obstruir los vasos sanguíneos.

La formación de coágulos se relaciona especialmente con la trombosis venosa y la embolia pulmonar, pero también pueden presentarse eventos arteriales, incluidos algunos infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.

2. Efectos de determinados tratamientos oncológicos

Algunos medicamentos utilizados para tratar el cáncer pueden afectar los vasos sanguíneos, favorecer alteraciones de la presión arterial o aumentar el riesgo de complicaciones coronarias.

El riesgo depende del medicamento, la dosis, la combinación de tratamientos y las características de cada paciente. No todos los tratamientos oncológicos producen estos efectos ni todas las personas presentan las mismas complicaciones.

3. Inflamación y alteraciones metabólicas

El cáncer puede acompañarse de cambios inflamatorios y metabólicos que influyen en la salud cardiovascular. Además, factores como la diabetes, la hipertensión arterial, el colesterol elevado y el tabaquismo pueden incrementar el riesgo de infarto.

Cuando estos factores coinciden con determinados tratamientos oncológicos, es especialmente importante realizar una evaluación individualizada.

¿Qué tratamientos contra el cáncer pueden afectar las arterias coronarias?

Algunos tratamientos se han asociado con complicaciones cardiovasculares, como espasmos de las arterias coronarias, formación de coágulos o eventos isquémicos.

Entre ellos se encuentran determinados medicamentos de quimioterapia, como el 5-fluorouracilo y la capecitabina, así como algunos tratamientos dirigidos contra el cáncer.

El riesgo varía según el medicamento y el paciente. Por ello, el equipo médico debe valorar los antecedentes cardiovasculares, los factores de riesgo y los posibles efectos adversos antes de iniciar el tratamiento y durante su administración, cuando corresponda.

Importante: no se debe suspender ni modificar un tratamiento contra el cáncer por cuenta propia. Ante síntomas nuevos, es necesario contactar al equipo médico para recibir indicaciones.

¿Cuáles son las señales de alerta de un infarto?

Reconocer los síntomas de un infarto puede ser fundamental para recibir atención oportuna. Las manifestaciones más frecuentes incluyen:

  • Dolor, presión u opresión en el centro del pecho.
  • Molestia que se extiende hacia uno o ambos brazos, la espalda, el cuello, la mandíbula o la parte superior del abdomen.
  • Dificultad para respirar.
  • Sudoración fría.
  • Náuseas o vómitos.
  • Mareo intenso o sensación de desvanecimiento.
  • Cansancio repentino o debilidad inusual.

En algunas personas, especialmente mujeres, adultos mayores y personas con diabetes, el infarto puede presentarse sin el dolor torácico típico o con síntomas menos evidentes.

Estos síntomas no siempre significan que exista un infarto, pero requieren atención urgente cuando hacen sospechar un problema cardíaco.

Si aparece dolor o presión en el pecho, falta de aire repentina, sudoración fría o desmayo, busca atención de emergencia de inmediato. No esperes a que los síntomas desaparezcan ni conduzcas tú mismo al hospital.

¿Cómo se puede reducir el riesgo de infarto durante el cáncer?

Aunque no todos los eventos cardiovasculares pueden prevenirse, existen medidas que ayudan a reducir los riesgos y a detectar posibles complicaciones de manera temprana.

Evaluación cardiovascular

Antes de determinados tratamientos oncológicos, el equipo médico puede revisar los antecedentes del paciente, medir la presión arterial y valorar factores de riesgo. Según el caso, puede solicitar un electrocardiograma, análisis de sangre u otros estudios cardiovasculares.

Control de las enfermedades preexistentes

Mantener controladas la hipertensión, la diabetes y las alteraciones del colesterol es fundamental. También se recomienda evitar el tabaco y seguir las indicaciones médicas sobre alimentación, actividad física y peso saludable.

Seguimiento durante y después del tratamiento

El seguimiento debe adaptarse al tipo de cáncer, los medicamentos utilizados y el riesgo cardiovascular individual. Algunas complicaciones pueden aparecer durante el tratamiento y otras manifestarse posteriormente.

Por eso, es importante asistir a los controles programados e informar al equipo médico sobre cualquier síntoma nuevo.

¿Qué papel tiene la cardio-oncología?

La cardio-oncología es un área de la medicina que integra los conocimientos de cardiología y oncología para prevenir, identificar y tratar las complicaciones cardiovasculares relacionadas con el cáncer y sus tratamientos.

Su objetivo es proteger la salud del corazón sin perder de vista la necesidad de combatir la enfermedad oncológica. Para ello, los especialistas pueden trabajar conjuntamente antes, durante y después del tratamiento.

Cuidar el corazón también forma parte de la atención oncológica

Un diagnóstico de cáncer no significa que una persona vaya a sufrir un infarto. Sin embargo, determinados tipos de cáncer, tratamientos y factores de riesgo pueden aumentar la posibilidad de complicaciones cardiovasculares.

Conocer los antecedentes del paciente, controlar los factores de riesgo, realizar los estudios indicados y reconocer los síntomas de alarma permite actuar oportunamente.

La atención integral del cáncer también debe incluir la protección del corazón. La prevención y la coordinación entre oncología y cardiología ayudan a cuidar la salud cardiovascular durante todas las etapas del tratamiento.